2012

120 AÑOS DEL NATALICIO DE CÉSAR VALLEJO - 90 AÑOS DE TRILCE
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martes, 10 de julio de 2012

¿Qué marca de Perú queremos?


¿Será que la juventud se quede dormida durante 20 años?


Lima, 10 de julio de 2012:

¡Qué! ¿Sorprendido? Seguro y ya ni te acordabas. Si estás leyendo esto (ojalá sea así, porque nuestra vista está en desventaja) es porque han pasado veinte años. Espero que esto no te llegue en una celda oscura, porque, bueno, como van las cosas hoy en día, ya no se sabe cómo acabaremos de aquí a tu presente. Si te escribo es para que recuerdes algunas cosas, que seguro ya lo habrás olvidado. No todo fue fácil ya que nosotros tuvimos que lidiar con muchas cosas: desde una educación paupérrima, hasta un nefasto gobierno. Sí, sé que ahora estás recordando la campaña presidencial: era nuestra lucha, nuestra primera lucha contra la inmundicia fujimorista. No nos bastó con sembrar conciencia con videítos colgados en youtube (¿aún existe en tu tiempo?) aunque la verdad nos fue más útil el facebook; pero ni modo, luchamos para generar un cambio, aunque sea pusimos un granito de arena. Tuvimos que ser conscientes que el cambio tenía consecuencias y en principio nos sentimos tranquilos. Tantos muertos, tanta corrupción, tanta impunidad, ahora, nos causa indignación. Es verdad, los muertos siempre atraen a los no-indignados, pero es lamentable que esto no tenga fin.
Estés donde estés, dentro de veinte años; bueno, estemos donde estemos, dentro de veinte años, recuerda que si llegase a producir estos atroces actos, esta paupérrima educación, esta prensa farandulera, esta televisión basura: no cierres los ojos ni te acojas a tu almohada para dormir en el sueño famélico, como ahora lo estamos haciendo.
 

sábado, 1 de octubre de 2011

1 de octubre: Día del Periodista Peruano

Un periodista “llamado” César
por Jaime Saint



Un viejito va caminando a paso lento, muy lento, por la Ciudad Universitaria de San Marcos. Va caminando con su inseparable compañero: un bastón de madera que lo ayuda en cada paso que da. Se dirige a la Facultad de Letras y Ciencias Humanas: se trata de Edmundo Dante Lévano La Rosa.

Hijo de Delfín Lévano, un dirgente panadero e ícono del anarcosindicalismo de la primera mitad del siglo XX, nació en Lima el 11 de diciembre de 1927 en un hogar muy pobre pero muy culto. Durante su niñez, la necesidad lo llevó a desempeñarse como canillita en La Victoria. Precisamente, un día cumpliendo su labor fue atropellado por el carro de un militar que manejaba ebrio destrozándole completamente una pierna.

Es considerado uno de los más grandes exponentes del periodismo peruano contemporáneo y, justamente, al iniciarse en esta ocupación, nace su seudónimo. “Se me ocurrió crear un periódico en la nocturna del colegio (Alfonso Ugarte) con un nombre muy ‘original’. Lo llamamos Cultura. Escribí allí mi primer artículo, que trataba sobre los Siete Ensayos de Mariétegui. A la hora de firmar, creí que –cosas de jóvenes- Edmundo era nombre de farmacéutico. Así que decidí –ya que admiraba y admiro a Vallejo- firmar con el nombre de ‘César’”. De este modo –César Lévano- es como lo conocen en los salones donde enseña, en los pasillos de San Marcos, en el círculo intelectual, en el ámbito periodístico y, en general, en todo el Perú.

Posteriormente militó en el Partido Comunista –“nadie me reclutó, yo fui a tocarles la puerta”-, fue director de la revista de la Juventud Comunista “Estrella Roja”.

Durante el gobierno del dictador Manuel A. Odría, Lévano fue apresado en dos oportunidades tras ser descubierto en reuniones clandestinas. Fue durante dicho encierro que aprendió inglés, francés, alemán e italiano con la finalidad de poder leer libros en su idioma original; esto gracias al mejor maestro que pudo tener: era autodidacta.

Natalia Casas, también militante de la Juventud Comunista, su “compañera de toda la vida”, como él la llama, lo esperó pacientemente para contraer matrimonio con él a su salida de la prisión. Más de cincuenta años de casados fueron interrumpidos hace unas semanas por la muerte de Casas: “He sido huérfano de padre y madre desde niño, pero ahora soy más huérfano que nunca… Era el retrato vivo de la mujer fuerte y dulce de nuestro pueblo”, escribió en su columna Adiós a Natalia, mi amada inmortal.

Su pluma periodística enalteció las letras de Caretas, La Prensa, Marka, La República, Sí; fue panelista del programa televisivo Pulso y conductor radial. Actualmente, es director del diario La Primera. En todos estos medios, Lévano ha demostrado –y lo sigue haciendo- una gran lucidez frente a la realidad nacional y mundial. Ha sido amenazado muchas veces pero nunca ha dado su brazo a torcer, ha sido siempre fiel a sus principios enseñándonos que la peor amenaza que tiene un ser humano es la de perder la dignidad. “Tenemos que distinguir entre la gran prensa y la prensa crítica; entre los grandes medios y los medios que combaten, que no se resignan”.

Amante de la poesía, no duda en citar algunos versos de los grandes poetas en sus clases, que también son engrandecidas con las innumerables anécdotas de su larga vida. Al finalizar, Lévano, si no es a la redacción de La Primera, regresa a su casa, un rinconcito en el Rímac donde vive acompañado de una infinidad de libros.

sábado, 16 de julio de 2011

ANTE LOS OJOS AL SOL

por: Alex Jacob 


Comenzó a jugar con el polvo y a crear dibujos en el suelo, situado frente a mí, atinó a golpear mi hombro y a señalar su dibujo. Él, había dibujado una sonrisa ante la dificultad que le esperaba. Todos voltearon a verlo, agacharon la cabeza y soltaron un suspiro con profunda tristeza. Todos admiraron su fortaleza y gritaron desde lo más hondo: ¡Maldita injusticia!

Nosotros habíamos sido partícipes de este acontecimiento y nuestra conciencia nos reprochaba por ello, ya que insultaron a nuestra razón y eso nos ardía más. Solo recibíamos órdenes y no nos cuestionábamos porqué he de hacer esto, aquello, lo poco o tal vez lo mucho para este suceso.



Es hora, le dije y empecé a levantarme mostrándole el camino. Me miró y comenzó a dar un ademán de confirmación, mientras borraba los dibujos que había compuesto en un instante, más uno dejó intacto. Ya es hora, le repetí y las rejas fueron abiertas. No dijo nada, no quiso hacerlo y emprendió su marcha. Las sombras se descomponían, poco a poco, mientras él caminaba amarrado frente a todos y los pasos que daba resultaban tan violentos para los que decidieron amedrentarlo. Él, con la mirada palpable y el ademán de solemnidad, cosa que quisieron quitarle a golpes e insultos, fue modelando firmeza ante todos, ante ellos, los que en algún momento sintieron confianza y también un mal augurio.

Todo empezó cuando la Nueva Orden se había enterado de la cofradía que estaba organizando y comenzaron a vigilarlo, cada paso que daba estaba siendo registrado por personas pagadas cercanas a él, hasta incluso llegaron a traicionarlo en plena contienda, todo eso hicieron, y a cada instante la muerte llegaba a tocar los corazones de los pobladores. Los hijos del pueblo, resignados ante el ardiente sol, no se explicaban cómo era posible que todas sus estratégicas misiones resultase un gran fracaso. No lo entendían y ante estos sucesos empezaron a especular a espaldas de aquel hombre que lanzó su primer ideal de libertad.

El sol ardía tanto que nuestros ojos dejaban de insistir, pero él seguía caminando con la mirada fija en un punto muerto entre los arbustos, buscando, tal vez, la última esperanza de su legado. Nadie pensaba que días más tarde todo iba a cambiar. Me generó respeto, sentí respeto de estar a su lado en estos pequeños minutos ante la mirada al Sol. Ante mí, sus ojos brotaban aquella vida perdida. ¡Esos tiempos!, decía; esos tiempos ahora ya son historia, ahora está yendo al olvido de su pueblo, con la amargura y el repudio de la gente, de su propia gente.

Todos los insultos van y vienen, pero él sigue adelante, firme y decidido, no cae, no cae a pesar de que atrás llegan truenos y centellas con furia reprimida e intentan recortar esas alas de dignidad y lealtad a la libertad que deseaba engendrar en su pueblo, aquel pueblo que ahora lo está mirando con desprecio.

Su hijo lo mira, esperando que aniquile ese espanto… lo mira, pero no puede, no puede mirarlo con orgullo, no puede sentirse así, siente que el mundo está acabando para él y que estos arbustos le dan el decoro de su cobardía. Se siente un cobarde al verse mezclado entre la flora, a una distancia que no logra sentir el aplomo de su padre, a una distancia que resulta intolerable para su fortaleza, quiere huir, escapar de esta perpetua humillación, quiere decir al mundo que no fue él quien arruinó al pueblo, que no fue él quien desterró la soberanía de su gente, que no fue quien usurpó la libertad del poblado por la muerte, sino fueron ellos, nosotros, los que ayudamos a embarrar las calles con sangre inocente, a amedrentarnos los unos a los otros, mientras ellos, nosotros, se dignaban a observar el espectáculo, mostrando la copa al cielo y chocando uno con otro para que rebalse las gotas de victorias sin un sudor en la frente. Eso quería hacer, se disponía a hacerlo, ya estaba listo. Mientras se desplazaba entre la tierra, con el mayor cuidado para que no lo vean, recordaba los momentos que su padre asumió la defensa del pueblo y las hurras, los gritos de guerra que salpicaban sus compañeros, recordó varias escenas en un instante tan corto. Reflejó mucho más que estas palabras.

Levantó su rostro y lentamente su cuerpo, pero el recuerdo hizo un tropiezo a su cuidado y el hombre, cuyas manos atadas caminaba ante los ojos del Sol, al percatarse que su hijo estaba en peligro, se detuvo un instante y prosiguió su camino al tener los golpes puestos en su espalda. Los gritos comenzaron a sentirse con más furia, los golpes se comprimían más en la espalda y la rodilla soportaba el peso de la humillación, miró al Sol por un largo tiempo, luego a su hijo y empezó a caminar. Todos se asombraron, no entendían cómo era posible que sus ojos no se cegasen y fue, en ese instante, cuando algunos de nosotros entendimos que no estaba saliendo como lo planeado.

El niño, que ya estaba en la edad de la adolescencia, sin saber porqué, se aterró al observan que sus extremidades se retorcían sin un mandato directo de su interior. Cayó de rodillas, no podía levantarse, mientras observaba cómo los golpes desmantelaban la piel recia de su padre. El hombre no se movía, seguía parado, aguantando todo ese aluvión de enojo; aunque sus piernas ya empezaban a doblegarse, él seguía resistiendo esa tentativa humillación. Su hijo lloraba de vergüenza.

El pueblo, que al principio se alegraba con el dolor de aquel hombre, en ese instante, sintió que había sido engañado, donde ellos tenían que celebrar con ebriedad la derrota de uno de ellos. Se sintieron unos imbéciles, unos malnacidos, unos indignos de observar el dolor de aquel hombre, bajaron la cabeza, no con la primera impresión de vergüenza, ¡no!, ahora con una profunda tristeza.

El hombre volteó la cara, observó el deterioro de su pueblo y empezó a amedrentarlo: “¡No agachen la mirada! ¡Volveremos! ¡Volveré!”, repitió dos veces este grito, solo fueron dos porque el tercero no resultó expuesto, la tortura desgarró sus labios. El brote de sus entrañas ayudó aún más al brillo que mostraba su solemnidad y empezó a dar unos pasos cortos, con la cabeza firme, con el cuerpo recio y la mirada fija a su destino: el Sol.


Las llamas se alejaban de su cuerpo, no se sentían dignas de tocarlo, no querían, no podían, él las miró con una furia incandescente y ellas entendieron el mensaje. Botaron una melodiosa música y abrasaron su cuerpo con gran intensidad, no se escuchó ni un solo quejido, más el pueblo gritó de espanto, comenzaron a llorar y cayeron de rodillas. Pasaron unos tres minutos, él alzó sus brazos, salió de entre las llamas y tras dar tres pasos su humanidad desapareció. Nosotros habíamos visto ese espectáculo y nos quedamos estáticos ante los ojos al Sol.

lunes, 11 de julio de 2011

Eternamente una rosa en Jauja

por: Julio Santiago Solís G.


Óleo de Percy Gómez Lizárraga






No te lo dije con aquella serenidad que suelo aparentar en situaciones similares, porque tú eres pasión, ternura y  evidencia; caracteres que son suficiente para tener acceso a la combinación que me descubre en esencia, con esa  alegría inminente y emoción copiosa que sentí inevitablemente y sin reparos al estar muy cerca a ti.






Recuerdo que hace años, camino a Jauja, miraba mi reloj como amenazando a sus agujas para que trabajen el doble, pero el tiempo castigaba mi impaciencia y el sonido, cada vez más impecable de sus engranajes, me sugirió desistir, entonces miré por la ventana del lado izquierdo del bus y el río Mantaro, al igual que el reloj, estaban del otro lado, eso significaba que faltaba mucho para llegar. Ante tal circunstancia, llena de ansiedad por arribar a mi tierra, me dejó con la única posibilidad que era: intentar dormir.

Al despertar vi la riel del ferrocarril, las calles con casas de adobe y árboles de eucalipto que bailaban con el viento de la mañana. Me sentí feliz. Hacia tanto tiempo que no regresaba a lo mágico de mi sierra querida y la ansiedad, nuevamente, se apoderó de mis actos. Me abrigué y alisté mis cosas para bajar del bus, pero… aún faltaban unos minutos para llegar.

Ya en sus calles, casi de inmediato, compré panes de huevo y leche fresca, con la intención de recordar mi niñez, y preferí caminar desde la última cuadra de la calle Bolívar hasta la primera, que era donde vivía. Luego de varios minutos llegué a casa y toqué aquella puerta, que venció al tiempo y sus historias, recibiéndome mi abuelita y la abracé como un hijo más.

Ella se había levantado de madrugada para preparar patasca por mi llegada, aun no siendo mi plato favorito, pedí un poco más, en realidad fue la única vez que me encantó la patasca, todo era estupendo, y me sentí dichoso, estaba con la familia en mi Jauja querida.

Luego se sirvió el café y los panqueques, combinándolos con leche y el pan que había comprado. Todo ello colocados en bateas de madera, que eran las mismas de cuando yo era un niño y dicen por ahí que también lo usaron mis bisabuelos. Entonces, con toda esa opulencia en comida, alegría y nostalgia, tímidamente me atreví a preguntar sobre Rosita, la chica de mejillas rojas y cabello castaño, con la que jugaba de niño en un triciclo de carreras que tenía adornos alusivos a los caminos del Inca y que ella empujaba, con todas sus fuerzas por una de las cuadras de la calle Junín, mientras yo conducía. La velocidad máxima en aquel momento, creo que fue de medio kilómetro por 10 horas, pero a nosotros nos parecía haber llegado a los 100 KPH y es que la visión de un niño es más perfecta para los sueños.

Todos se callaron repentinamente y fue mi abuelita la que me contó lo que le había pasado a Rosita y me sentí muy mal por su desventura. Mientras tanto, el día se puso tan hermoso, que me invitó a ir en busca de Rosita, tenía que decirle cuanto la extrañaba. Ya hace muchos años que ella vivía en Chuccllú y con las referencias brindada por mi abuelita fui en busca de su nuevo hogar. Mientras esperaba el carro, pensaba en lo que le iba a decir. Ha pasado muchos años y quizá ella haya olvidado los maravillosos momentos que vivimos en la ciudad y sus alrededores. Siempre hay un riesgo que las emociones no sean las mismas.

Ya en el colectivo mi atención, en todo el recorrido, fue hipnotizado por lo hermoso del valle y su estructura. Al llegar a la plaza de Chuccllú, entré a una tienda, que emanaba un olor a pan fresco, y pregunté por Rosita, la señora, que atendía dicha tienda, me dijo que ella vivía a dos cuadras en una casa de cemento sin pintar. Caminé con el corazón acelerado y una sonrisa franca, toque la puerta y salió ella. Agachando la cabeza, me dijo:

     - Señor, buenos días ¿A quién busca?

Intenté mirarla a los ojos, esos ojos café llenos de ternura, pero no me lo permitía. Ella tenía mucha vergüenza, porque su rostro sufrió quemaduras de tercer grado, y no supe que hacer luego, ya que no era mi intención hacerla pasar un mal momento. Me quedé en silencio y ella volvió a preguntarme a quién buscaba, entonces le agarré la mano y le dije: a ti. Me miró por varios minutos, sorprendida por mi respuesta, y sentí que me reconoció y sonrió. Me hizo pasar y mientras ella sacaba una silla, su perro, aprovechó para morderme. Como es natural, la mordida fue un secreto entre su perro y yo, no quería arruinar el día con quejas. Sentados ya en su patio, ella, me ofreció chicha y en realidad lo necesitaba, porque el sol era imponente y seguía aún nervioso por los colmillos de su perro.

Nuevamente juntos, conversando y bebiendo, nos dimos cuenta que la confianza no se había perdido y recordamos muchos acontecimientos, como el desconocimiento que teníamos del significado de la propiedad privada e íbamos a las chacras a chupar caña dulce y juntar yuyo como si fuera nuestra. Tanto me gustaba hacer ello que la convertí pata que fuera mi cómplice de muchos delitos, como aquella vez que nos quedamos, todo un día, en una de las chacras acogedoras, con árboles y pampa, para descansar a su alrededor y la dueña enojada, una viejita de 70 años decomisó la soga que tenía, que era de mi abuelo, por haber llevado a un pollino ajeno para que comiese de su siembra. Y así recordamos muchas cosas más que quedaron en aquel patio y como un fiel testigo: su perrito de nombre tarzán, que ya me movía la cola y estaba sentado debajo de mi silla. Era tarde, tenía que regresar a casa y quedamos para vernos al día siguiente.

Ya en Jauja, y con el frío de la noche, me fui a mi habitación y leí varias páginas del “Cancionero de Petrarca” relacionando varios de sus escritos con el buen momento que había pasado horas antes con Rosita. Al despertar miré el reloj, era tarde: me quedaba solo 10 minutos para estar puntual en la cita. Así es que pedí prestada la moto y me fui en su búsqueda; el viento sí que castiga a uno en las mañanas, pero no me importaba, me sentía muy bien estando al lado de Rosita.

Llegué a su casa y le pedí que subiese a la moto, que iríamos a pasear por cualquier lado, ella estuvo de acuerdo, pero su mamá salió preocupada y no le dio permiso, entonces utilicé mis técnicas bien desarrolladas para convencerla y como nunca fallo, en esa oportunidad también obtuve su permiso y empezó el paseo, fuimos a Paca, luego a Pachascucho, Tragadero, Marco, a las Ruinas de Tunanmarca, Marco, Acolla, y terminamos agotados cerca a un río en Acolla, refugiados en la sombra de un fiel eucalipto, y comimos fruta y galletas, luego, le dije lo que siempre había sentido por ella y la bese. Ella ya no creyó en mí, menos en mis intenciones, vi tristeza en sus ojitos y con la voz entrecortada, marcó mi vida diciéndome:

     - Por qué intentas jugar conmigo, por qué quieres hacerme daño, no me ves acaso. Tengo el rostro desfigurado, nadie se interesaría en mí. Mientes al decir que me quieres, que te gusto, no seas malo conmigo, por favor, no me lastimes.

La verdad es que derramé una lágrima, me dolía mucho lo que decía, ella no se merecía lo que le estaba pasando y entendí que venía sufriendo desde hace mucho, entonces supe lo que tenía que hacer. Regresamos a su casa y me despedí de ella con un beso en la mejilla. No se dijo más palabras aquel momento y ya no la fui a buscar.

Pasaron varios días y ya se estaba dando inicio al carnaval en el Barrio de Huacllias, que era el barrio al que pertenecíamos, y eso significaba que había llegado el momento.

Yo aún era estudiante universitario y no tenía mucho dinero, así que, en esos días que no la vi, me puse a trabajar en las chacras, para así poder regalarle a Rosita el mejor traje de Jaujina y pedirle que sea mi pareja en el cortamonte. Hubiese sido más fácil pedirle a mis familiares, pero no me pareció interesante hacerlo. En la chacra desarrollé los valores de la solidaridad y lealtad. Fue grandioso compartir con gente tan valiosa.

El disfraz de Jaujina reservado para Rosita tenia colores negro, uva, blanco y marrón, sumamente elegante y combinaba perfectamente con mi traje negó. Ya no podía contener mi emoción de volver a verla y decirle que siempre la quise y que el aspecto físico no es impedimento para estar juntos, porque para mí ella era la mujer más linda que había conocido y tenía la seguridad que mi felicidad estaba a su lado. En esa oportunidad, pedí prestado el auto, ya que tenía que llevar el traje sin que se dañe y en un tiempo record confiaron en mí y me dieron las llaves. Todo era perfecto, cuanta satisfacción sentía, ese día le iba a demostrar que yo la quería y que no pretendo jugar con ella. Iba a ser mi pareja en la fiesta de carnavales y de ahí empezaríamos una relación seria.

Llegué rápido a su casa y todo término.

Había una orquesta que tocaba tonalidades telúricas y mucha gente de negro llorando sin consuelo, mi Rosita: había muerto. Durante muchos años soportó el dolor de sus quemaduras y luego me enteré que aquel paseo, que dimos, empeoró su situación. La noche llegó muy rápido y no podía pensar en nada. Con los ojos entreabiertos le dije adiós.

Ha pasado mucho tiempo y aún se habla de ella, aún la recuerdo. Cada vez que voy a Jauja la visito en su mausoleo. En algún momento, mi hijo, me preguntó: quién fue esa señora a la que siempre le regalo rosas lindas y mi respuesta siempre es la misma:

     - Ella, fue un ángel.

lunes, 4 de julio de 2011

Cuando los hijos del terror retornan



Cuando los hijos del terror retornan


Manifiesto de El ReVés Cultural


Ahora es tiempo, señores, de detenernos a pensar por un momento de lo que pasó tiempo atrás, de las cosas que nos contaron los que vivieron aquella época, de los jóvenes, de ese entonces, que emprendieron su vida, sus principios, su ingenuidad, su esperanza, hacia una lucha que resultó una masacre colectiva; ahora es tiempo, señores, de detenernos un momento y pensar: qué fue lo que motivó a esa juventud a desfilar por las plazas de la violencia, de la intolerancia y de la brutalidad. Ahora es tiempo, señores, para, de una vez, cerrar esta yaga que aún duele, que aún insiste en abrirse y sangrar sin motivos; ahora es tiempo de detenernos a pensar, a mirar, a criticar, a reflexionar, ya que los hijos del terror han vuelto y aunque poco o tal vez en aumento, han vuelto para apropiarse de la ingenuidad que gobernó, alguna vez, la cabeza de jóvenes idealistas a un cambio, de la lentitud que se emitió, alguna vez, a la reflexión, del compromiso que, alguna vez, reinó los corazones de la gente humilde. Ahora es tiempo, señores, de detenernos y pensar: por qué quieren revivir un execrable cuerpo en descomposición, porque es pestífero, vejatorio, nauseabundo. Ya han pasado más de veinte años y los que fueron, tal vez, en ese entonces, aún recién nacidos tendrán la misma edad y los que vivieron durante casi diez años los indicios más directos de su historia, están en la consigna de sentirse dignos de seguir su andar, de sentirse obligados, cosa tan nefasta, de proseguir lo que ya el tiempo ha evidenciado: su fracaso. Pero ellos, señores, lo han vivido en carne propia, han respirado a cada instante ese oxigeno de violencia, han degustado su pan de cada día, tal vez, con la rabia inaudita que nosotros tenemos al recordar lo que, alguna vez, nos contaron los que ya vivieron esa época. Lo que nosotros encontramos en los libros, lo que encontramos en los periódicos de ayer, ellos lo tuvieron tan delante como este escrito, lo sintieron tan de cerca que su vida fue plagada de injurias y rebeldía. Ahora, señores, es tiempo de detenernos un momento y pensar en el quehacer histórico de nuestra tragedia, ya leída, ya editada, ya filmada. Los hijos del terror han vuelto y aunque poco o tal vez en aumento, han vuelto y es hora, ahora sí, de levantarnos y luchar contra ellos, porque la historia que se escribirá nos reclamará, nos insultará por dejar que esto siga. Es hora, señores, de exhortar a nuestros iguales y decir que ya no somos esa voz tan espontánea, lánguida, irrisoria; ahora pensamos, reflexionamos, nos comprometemos con el quehacer histórico de nuestra tragedia, de nuestra patria. Ahora, señores, es tiempo que la juventud, que siempre deja huella en su trayecto, la deje para bien. Nos tildarán de idealistas, nos insultarán de perdedores, nos marginarán de subalternos, nos dirán varias cosas y qué con eso y qué con lo que nos toque enfrentarnos, si es por el bien del quehacer histórico de nuestra tragedia, lo tomaremos, vengan de donde vengan. Es tiempo, señores, de alzar la voz y acusar al corrupto, al de intensiones nefastas, desenmascarar a los que tienen almillas antidemocráticas. Es tiempo, señores, de olvidarnos del individualismo que gobierna nuestro ser, nuestro endeble compromiso con el ahora para el después.

Es hora, señores, del ReVés Cultural, de la Cultura al Revés, de buscar los hilos de conciencia, de la identidad, de buscar a los que hacen cultura en nuestros rincones del olvido, ellos, señores, cultivan en silencio el verdadero proyecto de nuestros hijos, de nuestra patria, de nuestra historia. Hoy alzamos vuelo como los cernícalos, aquellos Kilinchos que no temen a los albatros de occidente, ni de algún espacio sideral. Hoy nuestra voz volará alto, dejará de ser solo silencio y se convertirá en Voces Escritas, que quedarán registradas en el quehacer histórico de nuestra tragedia, de nuestra patria unida, unida en Todas las Sangres, como muy bien lo cifró Arguedas. Hoy, señores, dejaremos el egoísmo endeble, la putrefacta indiferencia, miseria del nuevo siglo, para albergarnos en el quehacer histórico de nuestra tragedia, de nuestra patria heterogénea.


Voces Escritas:


Pelaez Vera, Jaime
Ramos  Arancibia, Alex
Solís Gózar, Julio Santiago

viernes, 1 de julio de 2011

El encanto de los andes



Acabo de obtener los recuerdos más gratos de mi mediana existencia, en el instante en que nuevamente tus ojos me invitaban a conocer tu alma y fue entonces que cerré los míos y recordé que el frío de la sierra, en las noches, nunca impide ver el cielo estrellado y luego, es parte ya de una adicción, se torna muy agradable; así tú, querida estrella, que se deja ver en las montañas de los Andes, que en cada una de esas noches, antes de conocerte, esperaba tu mensaje y tan solo quería tocarte, pero la distancia parecía infinita, aún así siempre gobernaré mis actos, que tendrán como destino ser parte de ese viento que besará tu rostro y por ello vuelvo a abrir mis ojos y esta vez con la misión de ser parte absoluta de la promesa del ande.


Hoy, una combinación de segundos, formas y suspiros, que convierten al simple hábito en un hecho extraño y que toma como punto de partida, aquella tarde llena de personas y enigmas, donde logre descubrir que el misterio andino se ha pronunciado en mis noches de firmeza serrana, en el valle donde se predica la honestidad de los sentimientos y donde el amor es para siempre. Sucesora de lo armonioso de tus labios a despedirme solo por hoy.


por Julio Solís

sábado, 18 de junio de 2011

Ego colosal

por Jaime Saint


En el Morro Solar ya se encuentra instalada el Cristo del Pacífico. Es un obsequio sorpresa (y vaya que lo fue) de parte del señor Alan García para los limeños: él donó S/.100,000.00. y el resto lo pusieron sus amigos de Obredecht.

Se trata de una estatua de 37 metros de altura que, a parte de ser grotesca por sus dimensiones, es una copia del Cristo de Corcovado de Brasil y que simboliza más que nada la pequeñísima identidad cultural peruana y el colosal ego de García.

La Municipalidad de Lima no se enteró del regalito hasta cuando las partes ya estaban en camino. No hubo consulta, por ende, tampoco hubo estudios de impacto social y ambiental. A pesar de que la obra no modifica solamente el paisaje de Chorrillos sino el de toda la Costa Verde, la Presidenta del Consejo de Ministros, Rosario Fernández, indicó que no era competencia de la alcaldesa limeña dar el permiso correspondiente sino a quien le correspondía era al alcalde chorrillano, Augusto Miyashiro. Cabe resaltar que a mediados de mayo, dicho alcalde fue condecorado con la orden Gran Cruz por el Gobierno. Favor, con favor se paga.

La payasada: el Ministro de Cultura, Juan Ossio, ha dicho que el monumento “constituye un reconocimiento tangible en memoria de los caídos en las batallas de San Juan y Chorrillos”. ¿Qué tiene que ver los héroes de San Juan y Chorrillos con una copia de una estatua brasileña? Solo Ossio lo sabe.

Por donde se le mire, la colocación de esta efigie es una idea descabellada del señor García. Un capricho suyo que se nos ha impuesto. Sin duda, es una manera retorcida de devolverle al país lo que se ha perdido en corrupción durante su mandato.



viernes, 17 de junio de 2011

Cuando las voces se convierten en proyecto


Cuando imaginé que unir voces magistrales en un solo grito, era imposible, tanto por problemas profesionales del mercado musical, la directriz del egocentrismo y el individualismo que nos afectan y nos alejan más y más y tantos otros problemas, encontré la vitalidad en una palabra: Kuska, que en castellano se traduce Juntos. Esta palabra: Juntos, nos provoca reflexionar sobre la interacción de nuestra sociedad, donde vive y perviven varios grupos culturales que se disocian por marginalidades, racismo, colonialismo e ignorancia a la tolerancia. Nosotros, conscientes de nuestra patria, estamos en la obligación de crear puentes para el diálogo, para la interacción de mundos, de culturas alternas que en vez de pugnar por dominar una a otra, se vitalicen, se traspasen sensaciones que alimenten este espacio caótico y diverso, pero hermoso y maravilloso que es el Perú.

“El proyecto KUSKA se enfoca en unir las voces de cuatro cantautores para buscar una manera de integración y tolerancia entre nosotros los artistas peruanos, a raíz de la invitación y canción de Pepe Alva: "Pechito corazón", que ha hecho que nos comprometamos por un tiempo determinado, inclusive a producir un Disco con nuestros mejores éxitos y a 4 voces, que en estos momentos estamos produciendo” nos señala William Luna.


           Kuska, no solo es un proyecto que se podría malinterpretar como comercial y publicitario, sino más bien es la proyección de un sentir mutuo, un llamado a la integridad. Prueba de ello es este cuarteto, que intenta mostrar al Perú y al mundo que las diferencias artísticas, culturales, se pueden concatenar en vitalizar la cultura. Este cuarteto (William Luna, Diosdado Gaitán Castro, Max Castro y Pepe Alva) nos deleitará este 26 de junio en el Parque de la Exposición.

miércoles, 15 de junio de 2011

Diversos antecedentes de un lugar llamado Jauja

DIVERSOS ANTECEDENTES DE
UN LUGAR LLAMADO JAUJA

por Julio Santiago Solís Gózar


"Toda Jauja es un banco de fósiles marinos de hace millones de años, lo único que se requiere es paciencia para buscarlos y reconocer un nódulo (piedra redonda) que en su interior contiene alguna especie fosilizada"
Henoch Loayza Espejo


1.- FUNDAMENTOS DE LA CIUDAD DE JAUJA.


La plaza de Jauja

Como es natural, Jauja, es parte de la cronología planetaria, estudiada por la historia de la geología. En razón a ello, en un principio, Jauja fue un fondo marino y la evidencia indubitable es el hallazgo de animales marinos prehistóricos, parientes evolutivos del calamar y el pulpo. Así también en el distrito de Acolla, cuna de músicos, se encontró restos de un megaterio de 5 metros, parientes de los perezosos, siendo estos herbívoros, se llega a la conclusión que Jauja tuvo un clima semitropical con abundancia de bosques.

Conversando con el profesor Henoch Loayza Espejo, comprendo que en Jauja se ha dado todo los procesos históricos como por ejemplo: la primera llegada de los hombres nómades cazadores, recolectores, los horticultores, el descubrimiento y desarrollo de la cerámica, la llegada de personas de otros lares, que enriquecían la diversidad cultural y comercial.

Lo escrito líneas arriba se debe a que Jauja es un valle fértil y al estar ubicado en un punto céntrico, en referencia a la costa y sierra, hacía posible la llegada de los Huaris, Queros, Masmas y por último los Incas.

Los Incas se afincaron en Xauxa Tambo y en la parte Oeste establecieron un centro de acopio de alimentos, la más grande que hay en el centro, razón por la cual, forma parte del gran Cápac Ñan o el Camino del Señor, que viene de Cajamarca, Xauxa Tambo, hasta el Cuzco; así también de Xauxa tambo a Pachacámac y la selva.

Una característica del hombre "Xauxa", que estaban asentados en Tunanmarca, era la reciprocidad entre ellos y la mamapacha.


2.- PAIS DE JAUJA Y EL DIARIO EL PORVENIR.

El porvenir, diario considerado como la memoria del siglo XX de Jauja, que circuló por más de 50 años y fue arrojado al río Mantaro y al río Yacus, sin conocerse una razón, se caracterizaba por tomar en cuenta en sus páginas, además de los artículos culturales, información sobre los personajes que salían e ingresaban a Jauja.

En dicho diario, se encuentra la referencia de País de Jauja en un verso y hoy se sabe que es una leyenda europea. Con la llegada de los españoles, que conocían dicha leyenda, al ver un valle de abundancia, de clima hermoso, dijeron que habían llegado al país de Jauja. El país donde todo se puede hacer, porque todo está ahí, los españoles cuando enviaban cartas terminaban las mismas diciendo: “te escribo desde el país de Jauja”.


3.- LA ÉLITE JAUJINA Y SU EFECTO DESARTICULADOR.

A Jauja se le conocía como la pequeña Grecia, por estar rodeada de montañas imponentes, así como también el desarrollo y aporte intelectual de sus habitantes, formando una brecha entre las realidades y costumbres de los pobladores de las comunidades y los de la ciudad. Recordemos que Jauja en el siglo XX, tenía una vida cultural bien establecida, con ciertas costumbres francófilas propias de la época.

Un arquetipo de esta diferencia sobrante, entre la gente de los pueblos y la ciudad, es la referente al Indio que no se le permite tocar la guitarra, siendo la élite jaujina la única que podía hace uso de este instrumento melodioso, para brindar serenata a su Wamla (mujer), por esa razón todas las casas típicas de Jauja, cuentan con ventanas especiales, propicias para aquellas formas musicales, ahí el origen de la Muliza.

El hombre del campo de la zona rural, con sus animales y agricultura cantaban a la pastora, con su Tinya y garganta, interpretando temas telúricos que reflejaban su sentir. Era inconcebible ver a un hombre de campo con su guitarra.


4.- EL CARNAVAL JAUJINO Y SU INEVITABLE INCLUSIÓN.

En algún penoso momento, los habitantes de Jauja prohibían el ingreso de la comunidad a la sala de baile o al carnaval de Jauja. Para ser parte de dichos acontecimientos sociales, era necesario ser miembro de cierta familia, con apellidos que formaban parte de la élite. Por su parte, el carnaval de corta montes, era el carnaval de comunidades, la elite jaujina, miraba de lejos a los bailantes de Huarancayo, venidos de la parte este, disfrutar de su carnaval.

La élite no podían usar poncho (complemento exclusivo e indispensable en el atuendo de los bailantes de Huarancayo), ellos vestían trajes de estilo europeo y como prueba de ello está la fotografía de aquellos tiempos, que se encuentra en la biblioteca de la sociedad de artesanos.

Pero en esta ocasión el amor pudo más que el tiempo para deshacer esos parámetros sociales, ya que por enamorar a las chicas de Huarancayo, los jóvenes de élite, empezaron a bailar el corta monte, y así poco a poco se apropiaron de la danza del pueblo. Así empezó la absorción de lo popular, las polleras eran de los pueblos y se quedó en la ciudad.

Hoy, el elitismo, tiene otras formas y razones, aún queda en el esquema mental que el jaujino es aquel que nació en la ciudad, pero que ya no son tomadas en cuenta como antaño, ahora solo alguna minoría de jóvenes profesionales pretensiosos tratan de buscar límites entre las comunidades y la ciudad. Por eso, las comunidades, que aún siendo parte de Jauja, sienten antipatía por los jaujinos, debido a la discriminación, ya que no cuenta con soporte alguno y fragmenta a la población. Pero la mejor respuesta a dichos elitistas contemporáneos es que las comunidades dan vida a Jauja.


5.- POR QUÉ BAILA JAUJA Y EL SECRETO DE SUS MANTAS.

Hay una frase redundante en la sierra: “Mientras Tarma reza, Jauja danza y Huancayo avanza”, al haber conversado con muchos comuneros, puedo asegurar que Jauja seguirá danzando, porque el comunero sigue relacionado a la tierra, la naturaleza y a los animales; mientras dicha situación se mantenga, seguirán bailando, ya que según su interpretación van a tener recursos y alimentos, y ello lo harán en reciprocidad.

Hoy Jauja baila desde las comunidades hasta la zona urbana y van a seguir bailando por la fertilidad de la tierra, la abundancia de agua y no carecer de comida; por otra parte, en los disfraces de los danzantes, que usan mantas, hay mucha información en lenguaje y color que lamentablemente se va perdiendo. Los que tejen dichas mantas, le agregan su estilo a las formas y colores, para luego ser reconocidas y saber quien las tejió. A eso se le conoce como lectura visual. Recordemos que las mantas se usan no solo para bailar, sino para un uso cotidiano como llevar a un niño o la comida. Con la manta, nuestras madres nos acogen, y con ella nuestros familiares también nos despiden.

Todos estos códigos y su lectura, empiezan a borrarse con la llegada de los españoles y el poco interés de los pobladores por conservarlos.


Aquí le mostramos algunos lienzos que podrá observar al llegar a Jauja:










"El valle de Yanamarca"






"Llegada la tarde con el viento de invierno"



El baile del corcovado, rezago del coloniaje. Baile típico de la Provincia de Jauja , es una tradición dejada por los Españoles en la época de la conquista.

El Corcovado es la participación del corcovado o jorobado, para llevar este efecto, los participantes se ponían dos jorobas, una en el pecho y otra en la espalda, pero el inflexible tiempo fue cambiando el baile costumbrista dejando de lado la joroba.


 
 
 
 
 
 
 








"Ushaaaa. El chuto"
Una linda jaujina



martes, 7 de junio de 2011

Yo vi renacer al Perú

Yo vi renacer al Perú
por Jaime Saint


Llegó el esperadísimo 5 de junio. Eran a las cinco de la tarde, una hora después del denominado flash, y la Plaza Dos de Mayo, donde Ollanta Humala iba a dar el mitin de agradecimiento, ya tenía muchos adeptos al proyecto nacionalista.

El lugar pronto se convirtió en un ambiente festivo donde primó la música nacional. Los asistentes vibraron con la voz y guitarra de Manuelcha Prado, con las letras de Martina Portocarrero, la fuerza de Los Mojarras, las imitaciones de Mil voces, la algarabía de los Wawas, entre otros.

Por otra parte, las arengas dedicadas al nuevo presidente y al cambio que él representa se hicieron sentir desde los corazones de los que creemos en una verdadera transformación de las cosas. Ollanta Humala se hizo esperar, lo retrasó la demora de la publicación de los primeros resultados de la ONPE.

Cuando Magdalena Chu apareció en la pantalla gigante diciendo que la diferencia entre los candidatos era muy poca, los ánimos se empezaron a caldear y la sospecha de un fraude estaba latente. Dicha sospecha no era infundada porque la fujimorista tiene antecedentes de corromper a las autoridades electorales. Tuvo que hablar Daniel Abugattás a decir que el resultado era porque habían empezado a contar en los lugares donde Keiko Fujimori había tenido mayoría.

La plaza volvió a la alegría anterior. “Ollanta, Ollanta”, rugía la multitud, esperando que el virtual presidente llegue y se dirija a ellos. “El pueblo unido jamás será vencido”, gritaba el Perú, más unido que nunca.

Los fotógrafos y camarógrafos de los medios empezaron a aparecer en el estrado. Los miles de asistentes gritaron con mayor fuerza el nombre de Ollanta. Aparecieron los virtuales vicepresidentes y luego él, haciendo gestos de agradecimiento. Las banderas flamearon y el aliento se hizo más intenso aún. En ese instante empezaron a sonar las sagradas notas de nuestro Himno Nacional. “Somos libres, seámoslo siempre…”, gritaba con un fervor inmenso el público, sintiendo que cada uno de ellos esta vez sí serían realmente libres, sin temor y sin dudas. Era un grito de victoria, un grito de hambre de libertad, de esperanza; era, pues, la materialización de la Patria en muchas voces que se unían para decirle “nunca más” a la injusticia social. Cantaban con la mano en el pecho, con las manos levantadas, agitando banderas, con lágrimas en los ojos, con el alma en la garganta. ¡Viva el Perú!

Al hablarle a sus seguidores, Humala no solo ratificó su agradecimiento sino que se comprometió seguir con la política del crecimiento económico pero con inclusión social. Dijo que el agua, la salud, la educación, etc, son derechos fundamentales y deben llegar a todos los peruanos. “Vamos a acabar con la corrupción”, añadió refiriéndose a las coimas, los falsos concursos en las concesiones, las obras que cuestan más del doble de su precio original. El Perú es para los peruanos, el gas y otros minerales serán aprovechados primero por nosotros y luego se exportará. Éstos son algunas de los compromisos que el Humala le hizo a sus votantes y lo ratificó ahora que fue elegido. El público gritó una vez más.

Los fuegos artificiales le pusieron punto final a esta celebración de la reivindicación del pueblo peruano. Es la primera vez que la izquierda llega al poder por medios democráticos, es la primera vez que la derecha no pudo impedir que se escuche la verdadera vox populi. ¡La esperanza venció al miedo!



jueves, 26 de mayo de 2011

Carta de escritores peruanos en torno a la coyuntura electoral

CONTRA EL REGRESO DEL FUJIMORISMO
Y A FAVOR DE LA DEMOCRACIA


Quienes suscribimos esta carta expresamos nuestro enérgico rechazo ante la amenaza que, contra la democracia y la libertad de los peruanos, supone la posible resurrección de la dictadura fujimorista.

El régimen de Alberto Fujimori marcó el periodo más siniestro en la historia de nuestros gobiernos republicanos. Fue una década criminal cuyas funestas consecuencias no debemos olvidar, relativizar ni pasar por alto. En los últimos años, el mayor triunfo de la democracia peruana ha sido el rechazo a esa dictadura, el procesamiento judicial de sus líderes y el castigo legal a los innumerables delitos y crímenes contra la humanidad que cometió. El Perú debe rechazar una vez más la impunidad y reforzar su fe en una democracia con justicia para todos y con posibilidades de progreso dentro de un orden legítimo.

Los escritores que firmamos esta carta venimos de lugares muy distintos del espectro político peruano y tenemos ideas divergentes sobre cómo debería ser el manejo económico y social del Perú. Creemos, sin embargo, en el valor de la libertad, el rechazo a la criminalidad y a la violencia de estado, la defensa del orden legal y el respeto a los derechos humanos. Pensamos que estos son cimientos cruciales para la construcción de una nación justa y solidaria.

El candidato presidencial Ollanta Humala ha jurado públicamente defender esos principios. Creemos que nuestro deber en este momento es escuchar ese juramento y que nuestra obligación inmediatamente posterior será vigilar su cumplimiento. El presente nos ha dejado con esa alternativa que es la vía válida de oposición a la reinstauración de la dictadura.

La democracia es el ejercicio de una negociación: todo gobierno debe escuchar a su sociedad civil. La sociedad civil tiene el deber de guiar a su gobierno, hacer sentir su poder y su mandato y fiscalizar su rectitud. Pero esa negociación sólo es posible cuando el poder lo ocupa un movimiento político. El crimen está fuera de ese espectro: no se negocia con quienes han abandonado la política y han elegido la criminalidad.

Por estas razones, los abajo firmantes llamamos a la sociedad a mantener su poder de representación, rechazando el regreso de la dictadura y solidificando, mediante el voto por Ollanta Humala, con una actitud activa y vigilante, nuestro orden democrático. El nuestro es un llamado esperanzado y optimista a la unidad nacional: este 5 de junio, los peruanos debemos defender, a través de un voto responsable y cívico, nuestra dignidad, nuestra libertad y nuestra democracia.

Atentamente,

1. Alfredo Bryce Echenique DNI: 10840740
2. Abelardo Oquendo Cueto DNI 07774567
3. Alfredo Pita DNI O6519037
4. Andrea Cabel García DNI: 41624669
5. Alexis Iparraguirre DNI: 08157171
6. Antonio Angulo Daneri DNI 09641914
7. Alonso Rabí do Carmo DNI: 08231094
8. Armando Arteaga DNI: 07315586
9. Bernardo Rafael Álvarez DNI: 25486055
10. Carlos López Degregori DNI: 07770757
11. Carmen Ollé DNI: 07584661
12. Carlos Yushimito del Valle DNI: 07525367
13. Carlos Dávalos DNI: 10278109
14. Cecilia Podestá DNI: 41028393
15. Claudia Arteaga DNI: 42500425
16. Christian Reynoso DNI: 01345870
17. Carlos Chang Cheng DNI: 41016348
18. Daniel Alarcón DNI: 46678140
19. Diego Trelles Paz DNI: 10770076
20. Diego Otero Molinari DNI: 09870763
21. Diego Salazar DNI: 4113601
22. Domingo de Ramos
23. Dante Castro Arrasco DNI: 25402972
24. Enrique Planas Ravenna DNI: 99644304
25. Emilio Bustamante DNI: 10811698
26. Ezio Neyra Magagna DNI: 40762566
27. Eloy Jáuregui DNI: 07224437
28. Ernesto Escobar Ulloa DNI: 09867828
29. Eduardo González Viaña DNI: 18172685
30. Eduardo Adrianzen Herrán DNI: 07243932
31. Edward Chauca DNI: 40401930
32. Emmanuel Velayos DNI: 44316736
33. Elba Luján DNI: 08265468.
34. Fernando Iwasaki DNI: 06517306
35. Fernando Obregón Rossi DNI: 07227030
36. Félix Terrones DNI: 40730345
37. Fredy Roncalla DNI: 06350138
38. Gabriela Wiener Bravo DNI: 10141561
39. Gustavo Faverón Patriau DNI: 09297955
40. Gustavo Rodríguez DNI: 07864321
41. Grecia Cáceres DNI: 09817275
42. Giancarlo Stagnaro DNI: 10003659.
43. Gladys Basagoitia DNI: 2857375AA
44. Giancarlo Huapaya Cárdenas DNI: 40204049
45. Hildebrando Pérez Grande DNI: 07565635.
46. Harold Alva Viale DNI: 80654533
47. Juan Carlos Ubilluz DNI: 25728798
48. Juan Manuel Robles DNI: 40037861
49. Jorge Eduardo Benavides Pasaporte: 0426237
50. José Carlos Yrigoyen DNI: 10273153
51. Jorge Frisancho DNI: 07862021
52. Jaime Rodríguez DNI: 104349
53. Jorge Eslava DNI: 25680876
54. Julio Villanueva Chang DNI: 09310462
55. Juan Cristobal DNI: 08705429
56. José Antonio Galloso DNI: 09868715
57. José Güich Rodríguez DNI: 07272400
58. Juan Carlos Lázaro DNI: 07377888
59. Jeremías Gamboa DNI: 1017958
60. Julio Carmona DNI: 02874377
61. José Luis Ayala DNI: 08265468
62. Jorge Hurtado Caballero DNI: 18173267
63. Luis Hernán Castañeda DNI: 41308217
64. Luis Freire Sarria DNI: 06628179
65. Luz Vargas de la Vega DNI: 40361721
66. Luis Alvarado DNI: 40954900
67. Mario Vargas Llosa DNI: 06625243
68. Miguel Gutiérrez Correa DNI: 06117054
69. Miguel Ildefonso DNI: 07466249
70. Martín Guerra Muente DNI: 07535897
71. Maurizio Medo DNI: 06026716
72. Mariela Dreyfus Vallejos DNI: 07605386
73. Miguel Ruiz Effio DNI: 07524759
74. Max Palacios DNI: 07877452
75. Oswaldo Chanove DNI: 29218873
76. Olga Rodríguez Ulloa DNI: 41898752
77. Oscar Málaga DNI: 6534288
78. Otilia Navarrete DNI 08809979
79. Pedro Escribano Taipe DNI: 06105118
80. Patricia de Souza Pasaporte: 09zz 20696
81. Percy Encinas C. DNI: 08266219
82. Pedro Flecha DNI 07819392
83. Rodolfo Hinostroza DNI: 06644071
84. Roger Santiváñez DNI: 08104162
85. Ricardo Sumalavia DNI: 25564248
86. Rosina Valcárcel DNI: 07330070
87. Richard Parra DNI: 07507025
88. Rodolfo Ybarra DNI: 09441432
89. Rafael Inocente DNI: 0868800
90. Rafael Espinosa Montoya DNI: 08261475
91. Rossella Di Paolo DNI: 08260130.
92. Reynaldo Santa Cruz DNI: 07818386
93. Ricardo Falla Barreda DNI: 07912786
94. Santiago Roncagliolo DNI: 10264193
95. Sergio Galarza Puente DNI: 10341313
96. Sandro Chiri DNI: 10146966
97. Tatiana Berger Vigueras DNI 07731870
98. Tulio Mora Gago DNI: 06644613
99. Teófilo Gutiérrez Jiménez DNI 06022047
100. Úrsula León DNI: 40007116
101. Victoria Guerrero DNI: 09645644
102. Víctor Quiroz DNI: 41014992
103. Víctor Coral Cordero DNI 06623187
104. Violeta Barrientos DNI: 09816811
105. Walter Lingán DNI: 23522780
106. Willy Gómez Migliaro DNI 08675086
107. Wilfredo Jesús Ardito Vega DNI: 06522399
108. José Enrique Briceño Berrú DNI: 06525855

martes, 10 de mayo de 2011

La mujer del carro

La mujer del carro
por Jaime Saint




El carro estaba en Barranco pero se demoraba en llegar hasta el paradero donde él bajaba. Había congestionamiento vehicular que se genera en la avenida San Martín a causa del desvío que se hizo para que el Metropolitano pueda funcionar. “¡Cómo me desespera que un carro no avance!”.

           En eso sube una señorita que, a pesar de tener un rostro cansado, no dejaba de sonreír. Su panza de embarazada era enorme. Empezó a hablar mientras él escuchaba atentamente y admiraba la belleza de su rostro:


            - Buenas noches, queridos hermanos de este carro. He subido para hablarles de Jesús, un amigo que nunca nos abandona, pero que nosotros no lo tomamos mucho en cuenta en nuestra vida diaria. No volteen la cara hacia los vidrios, no les pediré dinero, ya he conseguido para mi cuarto de esta noche y para el desayuno de mañana. Solo he venido a hablarles del amor más puro y existente en el Universo, que es el amor de Dios por nosotros, sus hijos. Y del amor de Cristo, quien lo primero que dijo en la cruz fueron palabras de perdón para quienes lo estaban matando. Yo, como pueden ver, tengo ocho meses y medio de embarazo, fui violada y eso me ha marcado la vida; pero, como Jesús, yo he perdonado al padre anónimo de mi hijo porque gracias a él conocí a Dios. Después de haber sido ultrajada, entré en una etapa de depresión de la que creí no salir jamás, pero vi en Dios el camino…

           - Permiso, por favor –él interrumpió el discurso, pues ya había llegado al paradero en que bajaba.

           - Adelante, hermano. Que Dios dibuje sonrisas en sus labios todos los días –respondió ella.

           Camino a su casa pensaba en la convicción que tenía la mujer del carro en la existencia de Dios y se sintió mal porque era agnóstico. A la pregunta de la existencia de Dios él tenía como respuesta un simple “no sé”, que era como escapar de la pregunta. Decidió no dormir hasta conseguir argumentos racionales que demuestren la existencia o no de Dios. Concluyó lo siguiente:

           • Mi creencia en Dios no debe ser fundamentada en ninguna religión (o fe), sino en la razón. Las religiones nacen de la ignorancia mientras que la razón busca la verdad.

           • El Universo está constituido por el espacio-tiempo.

           • El Universo y la nada (que es la ausencia de todo) son excluyentes.

           • Dios es eterno, por lo tanto está fuera del tiempo.

           • Dios no es un ente concreto sino abstracto, por lo tanto, tampoco pertenece al espacio.

           • Dios no pertenece al espacio-tiempo, no pertenece al Universo. NO EXISTE (o existe en la nada).

           • ¿Quién creó el Universo? Nadie, el Universo tiene que ser eterno. El espacio-tiempo siempre ha existido. Si hay creación implica un inicio y es ilógico decir que el tiempo tiene un inicio.

          
           Resulta paradójico que la mujer del carro, quien creía –y necesitaba creer- en Dios y predicaba su experiencia, haya hecho que él se convierta en ateo.

 
 

martes, 3 de mayo de 2011

"Nada de lo que hace un hombre es solo de él..." (Discurso dado por Mauro Mamani Macedo)


Autor de «Poéticas Andinas: Puno» (2009)




Es un honor transmitir a todos nuestros portavoces las palabras magistrales del gran maestro Mauro Félix Mamani Macedo, cuyo discurso fue emitido el día 27 de abril del 2011 al recibir el premio Copé Internacional, tras su ensayo titulado «José María Arguedas. Urpi, fieru, quri, sonqoyky».








DISCURSO DE MAURO FÉLIX MAMANI MACEDO

PREMIO COPÉ INTERNACIONAL 2010

GÉNERO ENSAYO



Doctor Luis Rebolledo Soberón, Presidente del Directorio de PETROPERÚ

Ingeniero Miguel Celi Rivera, Gerente General de PETROPERÚ



Doctor Marco Martos Carrera, Representante del Jurado Calificador de la II Bienal de Ensayo "Premio Copé Internacional 2010"

Doctor Ricardo González Vigil, Representante del Jurado Calificador de la décima sexta Bienal de Cuento "Premio Copé Internacional 2010"

Distinguidos miembros de los Jurados Calificadores del Premio Copé Internacional 2010



Señor Isaac Friedman Kilimajer, Gerente de Relaciones Corporativas de PETROPERÚ y Jefe del Comité Organizador del Premio Copé Internacional



Apreciados asistentes,

Leo este discurso en memoria del Dr. Carlos Eduardo Zavaleta. Nuestro maestro siempre vivirá en nuestros corazones.

          Qué decir del taita Arguedas en sus cien años sino repetir sus palabras- hervores del corazón: “Yo no soy un aculturado; yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz habla en cristiano y en indio, en español y en quechua”, afirmaba. Desde su propio ser invocaba a la desintegración de los muros distanciadores, aislantes y opresores que buscan apagar la luz de la razón y secar los manantiales del amor. Invoca también a salir de esa “nación acorralada”; porque el pueblo quechua se defendía disimuladamente, y sobre todo “seguía concibiendo ideas, creando cantos y mitos” consideró “que los muros aislantes de las naciones no son nunca completamente aislantes” Y así recuerda “un tiempo, cuando era niño; me lanzaron en esa morada donde la ternura es más intensa que el odio y donde, por eso mismo, el odio no es perturbador sino fuego que impulsa”. No obstante estar sitiado el pueblo indio, ingeniosamente mantenía vivo su universo simbólico, no obstante la exclusión no permitió que el odio y la mala rabia se instale en su ser y socave su integridad, por el contrario reorientó su fuerza y la utilizó para mantenerse vivo ante los intensos embates aculturadores.

         Esta es la propuesta de Arguedas: reconocer el ser y el estar en una realidad refracta pero concreta como la nación peruana que muestra su riqueza pluricultural donde la convivencia solo es posible si los actores culturales disuelven los muros, suspenden los acorralamientos, propician los encuentros y la vida. Por ello, Arguedas lanza un llamado a la integración desde la raíz andina, desde esta matriz cultural que abre el mecanismo transculturador. Plantea la convergencia en la diferencia, en un espacio intersticial donde todas las sangres vivan sin egoísmos; una unidad en lo diverso donde se respeta al otro, al semejante, al igual. Concentra en su ser dos sistemas culturales contrapuestos, a quienes Arguedas convoca a la integración porque sostiene que ambas vertientes son confluyentes de su propio ser. Esta fe lo lleva a plantear una cultura de frontera donde los sistemas establezcan un contacto cultural que permita la circulación de los sentimientos.

          Esta es la patria plural de Arguedas, es la tierra que con sus jugos nutricios alimenta a sus hijos diversos y es el inmenso corazón que es capaz de hacer un espacio para ser irrigado por todas las sangres, pampa extendida para todas las razas, para que los pueblos puedan convivir sin egoísmo y sin rabia, sin piedras que impidan los acercamientos; porque “no hay país más diverso” que el Perú. Este era el proyecto que preparó Arguedas, ese “ocioso imaginativo”, como lo llamó con desprecio un hacendado de Huanipaca. Pero sobre todo propone un tiempo donde los doctores se acerquen a los hermanos indios, permitiendo que estos les saquen de su corazón esas “piedras” que destilan muerte e impulsan afilar a las máquinas que pretenden atentar contra el hombre del ande. Es este mismo hombre del ande quien con aleteos de amor disolverá esas piedras como también desintegrará los muros que aíslan las ciudades; aleteos que golpean la indiferencia, y buscan encuentros de los pueblos indios con otros pueblos hermanos. Tiempos cuando el zorro de abajo, el hombre de la costa, suba al ande y el zorro de arriba, el hombre del ande pueda alimentarlo con los miles de colores de las quinuas y de las papas, y toda esta fuerza polícroma y natural instalarla en el cuerpo de los doctores para que sus células sean de quinua. Y como lo hace notar Gustavo Gutiérrez, será posible crear un mundo nuevo, sin odios ni temores; mundo nuevo alimentado por el aliento de la paloma o por el canto suave de la calandria, no de la temerosa sino de la libertaria, de la acerada paloma. Sin olvidar el celoso vuelo de las águilas y de los cóndores que siempre están atentos a las acciones de los hombres que quieran quebrantar la vida sencilla, pero pujante del hombre del ande. Un mundo donde todas las sangres puedan convivir, donde los egoísmos desaparezcan, donde los rencores se extingan, tal como Arguedas frenó su rabia cuando los “científicos sociales” lo hacen sufrir despreciando todo lo que había escrito con sangre, hueso y vida en sus novelas, porque había gozado esta realidad, la había vivido. Esas actitudes deplorables aceleraron la muerte en Arguedas y, a pesar de todo ello, les escribe un poema:“Llamado a los Doctores”, donde los invita a subir a su mundo de luces y colores, de frescuras y energías, vivir en este aire que prolonga la vida que no es para uno, es para todos. Ese abrazo universal que se extiende en ramas desde el tronco andino, lo propone Arguedas en toda su obra y mantiene una fe firme en una integración. Sostiene “que la marcha hacia adelante del ser humano no depende del enfrentamiento devorador del individualismo sino, por el contrario, de la fraternidad comunal que estimula la creación […] principio que hace del individuo una estrella cuya luz ilumina toda la sociedad y hace resplandecer y crecer hasta el infinito la potencia espiritual de cada ser humano; y este principio no lo aprendimos en las universidades sino durante la infancia, en la morada perseguida y el mismo tiempo feliz y amante de una comunidad de indios”. Esta es la fe de Arguedas en una nación utópica, tal como lo advirtió Antonio Cornejo Polar, otra mente lúcida. Utopía que se empieza a configurar por la aceptación, la tolerancia y el respeto por el semejante. Una ternura que propone horizontes más promisorios. En estos tiempos de desprecios, silenciamientos, procesos de invisibilización, de subalternizaciones, el discurso de Arguedas se presenta como una urgencia humanitaria. Tiempos donde el hombre se olvida del ser, tiempos donde solo los actos interesados cobran presencia construyendo múltiples amistades líquidas, amores fungibles, donde la obsolescencia reina. Es necesario, como los árboles, como el malki, afirmarse en sus raíces para que sus ramas no se deprendan al vacío, sino que se carguen de energía y fruto.

           Estimado auditorio, expreso mi agradecimiento a la Universidad Nacional de San Agustín donde estudié literatura, allí se encuentran mis primeros amigos y maestros. A la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, una casa grande que me cobija, fui alumno, ahora soy profesor. Muchos de los maestros a quienes solo los conocía por sus libros ahora son mis colegas. Eso me emociona, me enorgullece e intensifica mi compromiso con la literatura. A la Universidad Norbert Wiener porque me abrió generosamente sus puertas cuando llegué a Lima. A la Universidad Nacional de Educación “La Cantuta” por la gran estima de sus maestros. También saludo a Arequipa y Puno, mi corazón andino los abraza con total ternura.

          Nada de lo que hace un hombre es solo de él, junto a mí transita como yunta maravillosa, mi esposa Yolanda, con lágrimas y alegrías vamos tejiendo esta vida, con corazones sencillos, con la fuerza que viene desde nuestros padres, de nuestras familias andinas y migrantes como nosotros, orgullosos de nuestras raíces, por ella estoy aquí hablando, gracias Yolita por tu amor y fe.

          Mi madre Manuela, una mujer aymara. Quien con la fuerza de su esperanza nos mostró la luz y los caminos, nosotros decíamos de dónde sale tanta fuerza tanto valor para enfrentar la vida, era de su corazón de donde brotaba la ternura y toda su fortaleza. Aquí estamos mamá, sé que me escuchas, sé que estás feliz, así lo siento mamita. A mi padre Teófilo, invaluable como mi madre, hombre quechua. Aún conservo la imagen heroica de su intenso trabajo con la tierra, solo contra el mundo. Eso está en nuestro corazón papá, por ello, no podíamos fallarte.

          Agradezco a mis hermanos, a mi familia grande quienes enlazados por las palabras y acciones de nuestros padres atravesamos tiempos y espacios. Su fuerza y esperanza contenida y extendida en sus brazos nos empujó hasta estos lugares, Lima–San Marcos-, o París-Sorbona- donde enseña mi hermano Porfirio.

          Finalmente, estoy en este espacio por amigos como ustedes, a pesar los duros tiempos, siempre tienen palabras generosas que alientan la escritura, gracias por su maravillosa amistad.


Muchas Gracias.




domingo, 1 de mayo de 2011

Ernesto Sábato: un adiós al maestro argentino

Ernesto Sábato: un adiós al maestro argentino

por Jaime Saint



La muerte nos ha robado a uno de los más grandes literatos de Latinoamérica. Se trata de Ernesto Sábato, quien falleció a los 99 años de edad a causa de una neumonía derivada de una bronquitis.


Su primer libro, Uno y el Universo, lo publicó en 1945, el cual es un conjunto de artículos que abarcan temas políticos y filosóficos heredados del siglo XIX. Pero la obra que lo lanzó a la fama fue Sobre héroes y tumbas, donde manifiesta toda su carga ideológica y una gran fuerza expresiva. Este libro lo ubica como uno de los representantes del Realismo Mágico.

No existe reseña de este escritor sin que se mencione El túnel, y ésta no será la excepción. Este libro, de corte psicológico se caracteriza, nos sumerge a la mente del protagonista –Juan Pablo Castel-, en su angustia y su sufrimiento; nos hace sentir su realidad interior. Nos muestra la complejidad de la psiquis de un ser obsesionado con una mujer, lo cual la lleva a matarla. Es, pues, la transformación del amor en odio. Esta obra obtiene el reconocimiento internacional de grandes personalidades como Albert Camus.

En cuanto a su ideología, Sábato, en su juventud fue miembro del Partido Comunista Argentino, donde llegó a ser secretario general . Posteriormente, tras el rumbo que tomó el gobierno ruso en manos de Stalin, se aleja del marxismo para que, tiempo más tarde se declare anarcocristiano: "Aunque fui comunista activista, el anarquismo siempre me ha parecido una vía de conseguir justicia social con libertad plena. Y valoro el cristianismo del Evangelio. Este siglo es atroz y va a terminar atrozmente. Lo único que puede salvarlo es volver al pensamiento poético, a ese anarquismo social, y al arte".

Ernesto Sábato se ha ido, pero, entre nosotros, sigue viva su obra y en ella, él. Solo ha muerto su cuerpo.